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La reducción de daños en la respuesta al VIH

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Existe abundante evidencia que demuestra que los programas de reducción de daños pueden reducir significativamente la transmisión del VIH entre personas que se inyectan drogas. Varios países en el mundo están demostrando los beneficios de ampliar programas de calidad de reducción de daños, basados en los derechos humanos y las necesidades de salud pública.

En 2009 UNODC, ONUSIDA y la OPS elaboraron un paquete integral de reducción del daño para la prevención, tratamiento y atención del VIH entre los usuarios de drogas inyectables que contempla nueve intervenciones: 1. Programas de intercambio de agujas/jeringas; 2. Sustitución de opiáceos; 3. Pruebas de VIH y consejería; 4. Terapia antirretroviral; 5. Prevención y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual; 6. Programas de condones para usuarios y sus parejas sexuales; 7. Estrategia de información, educación y comunicación (IEC) para la prevención del VIH; 8. Prevención, vacunación, diagnóstico y tratamiento de la hepatitis viral; 9. Prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis (TB). El Informe mundial sobre las drogas 2014 de la UNODC  indica que las cuatro intervenciones más importantes incluyen los programas de intercambio de agujas, la sustitución de opiáceos, las pruebas del VIH y el tratamiento ARV.

En los lugares en los que se dispone de estos programas, como en países de Europa Occidental y Central, se ha producido una disminución tanto en la incidencia del VIH como en el número de muertes relacionadas con el sida causadas por un uso poco seguro de las drogas inyectables.

Aunque algunos programas de reducción del daño han sido difundidos en América Latina, particularmente por la sociedad civil, este enfoque ha recibido grandes desacuerdos y no ha sido generalizado en las políticas públicas de toda la región. Según la Asociación Internacional de Reducción del Daño (IHRA por su sigla en inglés) para el 2012, seis países de la región - Argentina, Brasil, Colombia, México, Paraguay y Uruguay – habían hecho referencia a los programas de reducción de daños en sus documentos nacionales de políticas. Cinco países – Argentina, Brasil, México, Paraguay y Uruguay – tenían en función uno o más sitios de programas de intercambio de agujas y jeringas en el 2012, la mayoría en Brasil. La terapia de sustitución con opiáceos está prescrita en Colombia y México. No existen programas de reducción de daños actualmente en las prisiones.

Programas de reducción del daño son fundamentales también para la prevención del VIH en usuarios de drogas no inyectables. En Brasil existen programas que proporcionan a los usuarios de crack equipos de inha­lación, junto con preservativos y folle­tos que informan sobre los riesgos del consumo de la sustancia y sobre sexo más seguro.

Fuente de la foto: ONUSIDA 

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