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Entrevista a Julio Campos Cubia, activista por los derechos de los migrantes LGTBI en México

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Julio Campos Cubia dejó su país natal El Salvador, para huir de la violencia, la homofobia, el estigma y la discriminación que sufría debido a su orientación sexual. “Necesitaba moverme, la situación de violencia era muy fuerte y no tenía ningún mecanismo para salvaguardar mi seguridad”. Para Julio, migrar no fue decisión fácil, ya que lo llevó a enfrentar situaciones y momentos muy difíciles. Sin embargo no se arrepiente, ahora vive en México, cuenta con redes de amigos y tiene una residencia temporal. Ahora se ha convertido en un activista de Derechos Humanos de la comunidad LGTBI migrantes. Lo más importante para él es que ha logrado fundar una organización a través de la cual ofrece ayuda a otros migrantes latinoamericanos LGTBI que llegan desamparados al país.

Los recuerdos de cuando dejó El Salvador, hace tres años, están todavía frescos en su memoria. “Después de dos días de viaje en autobús, llegué a Tapachula, en el estado de Chiapas. Fue muy duro, me robaron todo mi dinero y mis medicinas mientras estaba en la frontera, cruzando el río en una balsa” relata el activista. “Cuando llegué a Tapachula, me quedé unos días en un albergue para migrantes. Sin embargo no era una alternativa a largo plazo, ya que los albergues de las ciudades de fronteras, normalmente dirigidos por organizaciones basadas en la fé, ofrecen hospedajes por no más de 15 días. Fui muy afortunado porque finalmente encontré una casa abandonada, a pesar de que no tenía ni agua, ni luz y vivía en temperaturas extremas”. Julio se quedó en Tapachula durante dos meses, el tiempo necesario para obtener el permiso del gobierno para trasladarse a la Ciudad de México. “La ley sobre refugiados dice que podemos pedir el cambio de ciudad bajo un lineamiento administrativo” explica Julio. “En la capital me quedé en albergues de estancia prolongada y con el apoyo de ONGs logré alquilar una casa y conseguir un empleo lavando platos”.

Hace dos años Julio fundó Migrantes LGTBI, una organización comunitaria que ofrece asistencia humanitaria a los migrantes, pero también da acompañamiento psicosocial y otros tipos de apoyo como conseguir una vivienda digna, a través de una red interinstitucional y la colaboración de ONGs amigas. “He visto muchos casos, las personas LGTBI somos las más estigmatizadas entre los migrantes. Somos explotados por el trabajo sexual y el uso de drogas. Las personas piensan que no tenemos derechos. Somos los más olvidados” asevera Julio. “Quiero regresar a mi país y no tener miedo. La Ciudad de México es una ciudad muy grande y muy absorbente. Mi vida ya no es la misma. Sin embargo quiero seguir luchando para que nuestra voz sea escuchada y para que todos los migrantes podamos recibir un trato digno”, concluye el activista.